Capítulo 278 en el que voy a hablar de Bartender 5 y cómo te puede ayudar a mantener más ordenadas y funcionales tus aplicaciones de la barra de menús. Seguiré con el último capítulo de la saga Beeper mini ¿o no es el último? iOS 17.2 sí es la última actualización que nos ha llegado y trae muchas cosas interesantes de las cuales hoy te voy a contar dos: la posibilidad de cambiar el sonido de las notificaciones por defecto y la funcionalidad de intercambiar entre iPhones entradas y otros documentos que tengas en Wallet. En la sección de productividad me hago la pregunta retórica si es posible evitar esos días en los que vas de cráneo.
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Esto es Weekly de Emilcar FM en su capítulo 278. Yo soy Emilcar y este es un podcast premium semanal para aquellos seguidores de Emilcar Daily que quieren más. Hoy es 22 de diciembre de 2013 y en este capítulo voy a hablar de Bartender 5 y cómo te puede ayudar a mantener más ordenadas y funcionales tus aplicaciones de la barra de menús. Seguiré con el último capítulo de la saga Viper Mini, o no es el último. Bueno, iOS 17.2 sí es la última actualización que nos ha llegado y trae muchas cosas interesantes de las cuales hoy te voy a contar dos. La posibilidad de cambiar el sonido de las notificaciones por defecto y la posibilidad de intercambiar entre iPhones entradas y otros documentos que puedas tener en wallet, en cartera. En la sección de productividad me hago la pregunta retórica de si es posible evitar esos días en los que sencillamente vas de cráneo. Y ahora sí, empezamos. Antes de empezar a grabar esta sección, mis disculpas porque no voy a pronunciar correctamente el nombre de la aplicación. Quiero hablarte de Bartender 5. La voy a pronunciar así como se pronuncia en español, Bartender, aunque su pronunciación oficial sería Bartender o algo así. Pero bueno, es que he cortado y he vuelto a grabar estos primeros minutos ya varias veces porque intento pronunciarla más o menos bien como debería ser inglés, pero se me traba la lengua y no me sale. Así que Bartender 5. Bartender 5, ya ni bien la puedo decir. Bueno, esta aplicación salió en octubre de 2023, esta actualización a la versión .5 y mantiene su esfuerzo, su dedicación, para mejorar el manejo de las aplicaciones que tenemos residentes en la barra de menús. Ya sabes, esa barra de arriba que hay en el Mac, donde está el reloj, donde está el menú de la aplicación que esté en esos momentos vigente. Está también la manzanita de la izquierda, el menú manzana y todas esas cosas. Muchas de estas aplicaciones que están ahí nos ayudan a desplegar por completo el poder que tienen e incluso algunas reposan en este pequeño ayudante sus funcionalidades principales. La aparición del MacBook Pro de 2021 con el notch supuso, como puedes imaginar, todo un reto para esta aplicación, a lo mejor el primero en años. Un evento que sin duda ha desatado la imaginación de los desarrolladores, aunque hay limitaciones del sistema operativo que de ninguna manera se pueden saltar. Pese a estas limitaciones, Bartender 5 nos permite hacer cosas muy locas con la barra de menú. Voy a hablarte exclusivamente de las cuestiones estéticas. Le puedes cambiar el color, es decir, la barra de menú del Mac se colorea en función de una forma más o menos translúcida de los colores del fondo de pantalla. Tú ahora puedes decidir que no, que tú quieres un degradado de amarillo a verde y además que parta de este punto concreto del amarillo y que llegue hasta este punto del verde. Una cosa así como muy radical, pero muy muy interesante. En general, si te ha ido la mano con todo esto, siempre lo puedes resetear y volver a la situación inicial. Más cosas, puedes redondear la barra de menú, puedes ponerle bordes, puedes cambiar el color de los bordes, puedes modificar la forma en la que la pantalla limita con la barra de menú, puedes borrar la parte de en medio. Hablamos de una barra que va de izquierda y derecha. A la izquierda están las palabras del menú, archivo, editar, ver, herramientas, ventana. Luego hay un espacio en blanco y luego empiezas a ver iconos de las aplicaciones. Bueno, pues vamos a borrar todo ese espacio en blanco que hay en medio. Nos vamos a quedar con barra de menú solo para contener las palabras del menú y con otro trozo de barra de menú solo para contraer los iconos. Y debajo que vemos, vemos directamente el escritorio. Muy interesante y digamos algo sin duda provocado por la aparición del notch. Y insisto, todo esto vuelto con muchas combinaciones, de muchas, muchas opciones y todo reseteado al principio si es que no te gusta lo que estás consiguiendo. Todo muy, muy, muy loco. Puedes configurar por separado además cada barra de menús de cada escritorio físico virtual. Quiero decir, ahora mismo, en el momento que yo estoy grabando esto, tengo el Mac abierto y está conectado al monitor, al monitor de aquí de casa. Ese no es su comportamiento habitual. Generalmente yo en casa tengo el Mac cerrado. Vale, entonces en esta situación yo puedo definir una barra distinta para cada pantalla y para cada escritorio dentro de cada pantalla. Pero es que cierro el Mac y todo eso que he configurado ya no vale porque ya detecta que es otra configuración distinta y entonces yo ahora puedo configurar de nuevo para esta única pantalla que tengo otro comportamiento distinto. Bien, la misma barra de menú para todos los escritorios o incluso barras de menú distintas para cada uno de los escritorios. Pero además tienes el más difícil todavía. Si no te quieres machacar con esto, o sea, si no quieres tanta diferenciación, puedes hacer otro tipo de diferenciación que son los presets. Es decir, puedes crear un preset que defina una barra de menú o distintas barras de menús. Vamos a no meternos en esto. Para tu Mac en una situación, por ejemplo, de trabajo o en una situación de podcasting. Yo ahora mismo estoy grabando un podcast. ¿Para qué quiero tener en la barra de menú AirBody? Que es esta aplicación especialmente diseñada para darle una ayudita a los AirPods en su conexión con el Mac, pero que ya de paso te controla todo lo que el Mac pille por Bluetooth y te muestra la batería. Es una aplicación bastante útil. ¿Para qué la quiero yo aquí mientras estoy grabando un podcast? Podría tener un preset de podcasting y que esa aplicación desapareciera de ahí justo en el momento que yo activo ese preset de podcasting. Y también lo mismo con el preset de trabajo. Me puedo poner que se vean en la barra de menú solo las aplicaciones que yo uso en el trabajo. O un preset sin nada. Un preset en el que yo vacío por completo la barra de menú. Dejo solo la hora porque es un momento concentración máxima. Un momento no molestar. Un momento de lo que sea. Estos presets los puedes activar desde el icono de Bartender o también, al parecer, según le leía a Vitici, hay algún hechizo que puedes hacer entre atajos y Apple Script. Pero bueno, ahora que ya la cabeza te ha volado con todo esto y tengo que decir que Bartender es una de estas aplicaciones que cuesta entender cómo funcionan. Es una aplicación digamos clásica en el Mac y yo durante mucho tiempo me resistía a ella porque no entendía cómo funcionaba. O sea, no entendía las palabras que dice mi mujer. No entendía qué es lo que me estaban diciendo. Y cuando no lo has usado nunca es muy difícil entender de qué va. Hay un vídeo en tu membresía de Weekly. Si te vas a la web, a la sección Weekly y buscas entre los vídeos, buscas Bartender, verás que hay un vídeo, un único vídeo, que es de hace tiempo, de abril de 2018, donde puedes ver el funcionamiento de la aplicación entonces. Suficiente. O sea, me puedes pedir que haga un vídeo ahora de Bartender 5 y encargado, encargado no, encantado te lo hago. Que no hago más vídeos pues por falta de tiempo, pero a veces también por falta de ideas de qué es lo que realmente os puede gustar o os puede aprovechar. Así que no dudéis a la hora de pedirme cosas. Pero ese vídeo, insisto, que hay ahí desde 2018, es una visualización muy buena, aparte de los vídeos que puedas encontrar de ellos actualmente, para ver cómo funciona la aplicación. Vamos a irnos al funcionamiento clásico de Bartender. Es decir, tú te vas a la configuración le dices pues mira, estas son todas las aplicaciones que tengo en la barra de Nu, como ves hay 5.000. Bien, pues yo ahora quiero que éstas estén siempre en la barra principal y ahora todas éstas te las vas a llevar a una segunda barra que va a estar oculta. Y ahora todas éstas no las quiero ver ni en pintura, porque es bien que estén ahí, porque tienen que estar, porque es una aplicación que funciona de fondo. Imagínate que no es mi caso, OneDrive. Vale, digo que no es mi caso porque yo sí quiero ver OneDrive de vez en cuando, aunque sea. Pero tú dices no, OneDrive tiene que estar ahí porque está funcionando de fondo, pero no quiero ninguna presencia de OneDrive en mi barra de Nu, así que la voy a ocultar por completo. Vale, y haces ese reparto. Aplicaciones que quiero ver, aplicaciones que quiero ver en la barra secundaria y aplicaciones que no quiero ver ni en pintura. Esa barra secundaria, ¿cómo se muestra? Pues tienen muchas formas de mostrarla. Puedes hacerle clic al icono de Bartender, que si va a estar ahí arriba, o puedes hacerle clic a un espacio en blanco en la barra de Nu o simplemente pasar el ratón por ese espacio en blanco. Cuando eso ocurre, pues las aplicaciones que has tenido ocultas en esa barra secundaria se añaden a las que ya están. O las sustituyen si es que no hay espacio para todo. En el caso de un MacBook con un notch, las van a sustituir casi con toda seguridad. Y si no te gusta esto, si no te gusta este comportamiento, porque claro, está el notch y hay iconos que se van a quedar debajo del notch sí o sí, y no hay manera de evitarlo, porque el sistema operativo no te permite ese control, tú puedes decirle, bueno, pues en vez de que estas aplicaciones que están ocultas y aparecen de vez en cuando lo hagan en la barra principal, voy a crear realmente una barra secundaria. Es decir, hay una opción en configuración para que cuando tú quieres ver estas aplicaciones, te aparezcan en otra barra debajo. Con lo cual, pues ya ni notch ni puñetas, porque ya ahí salen todas sin ningún problema. Hay otra cosa ahora en Bartender 5 muy interesante, cuando tú realmente sí quieres que te aparezcan todas en la barra de arriba y no tienes el problema del notch, y es que hay veces que podrían no aparecerte. Podrían no aparecerte porque claro, llegan a un momento en el que chocan con los menús. Recordemos que estamos hablando de la barra de menús, es decir, a la izquierda, yo por ejemplo, ahora mismo tengo Obsidian, File, Edit, Insert, Format, View, Window, Help. Bueno, pues tienes ahora en Bartender 5 una opción que dice si es necesario, todas esas palabras que hay ahí, te las limpias también para mostrarme toda mi hilera de iconos en esta barra de menús. Pero ya digo que esto es como todo muy excesivo. Siempre puedes decir, no venga, de chill, todo lo que me tengas que mostrar en una segunda instancia en una barrita secundaria que aparece debajo, que es muy mona y tampoco nos vamos a dramas. Bartender 5 en realidad está totalmente dedicado a todo lo que se te pueda ocurrir para ahorrarte espacio en la barra de arriba. Por ejemplo, tenemos ya desde versiones anteriores los triggers, los lanzadores, que te permiten decirle a Bartender 5 cuándo quieres que te muestre un icono que por lo general está oculto. Por ejemplo, quiero ver el icono de Time Machine, pero sólo cuando se esté haciendo una copia. Quiero ver el icono de OneDrive, pero sólo cuando se esté sincronizando y cosas así. ¿Cómo haces esto? Porque Bartender 5 activa la grabación en pantalla para él poder ver qué demonios pasa ahí y puede detectar cuando los iconos cambian de forma. Entonces, cuando OneDrive está sincronizando, hace así una cosita medio rara. Cuando hay una copia de Time Machine en curso, el icono de Time Machine también cambia un poco. Entonces, tú cuando llegas a esa configuración le dices el icono de Time Machine. Él te muestra los estados que tiene ese icono. Entonces tú le dices cuando luzca así, haz esto. Cuando luzca de esta forma, haz lo otro. Y de esa forma también puedes ahorrar espacio. Otra cosa que puedes hacer también muy loca es crear como iconos carpeta. Es decir, si tú haces clic en el icono de OneDrive, te van a salir las opciones de OneDrive. Desde la configuración de Bartender, tú puedes crear una especie de icono carpeta, que cuando le hagas clic a ese icono, te van a aparecer otros iconos. Entonces, por ejemplo, un ejemplo tonto que tengo yo. Yo tengo un iconito con la forma de un Mac Pro y dentro tengo los cuatro iconos del sistema que hay en la barra y que no me importa tenerlos medio ocultos, que son el del Wi-Fi, el del modo de concentración, el del altavoz y el de la batería. Esos los tengo ahí guardados. Ese icono se muestra siempre y estoy ahorrando cuatro espacios que son que son muy valiosos. Como digo, cuando tienes un notch, cuando tienes un MacBook Pro con notch, macOS impide a Bartender que lo maneje como a todos nos gustaría. ¿Y cómo nos gustaría? Pues nos gustaría que Bartender se saltara el notch y que cuando la cantidad de iconos que tiene que mostrar en la barra colisiona con el notch, que se lo saltara, como digo, y que nos lo siguiera mostrando en la izquierda. Pero eso no es posible. Es decir, macOS impide a Bartender mostrar nada a la izquierda. Bartender puede trabajar desde la derecha hacia la izquierda, pero no puede saltar. No se puede saltar el notch. Así que si elegimos añadir apps a la barra de menús y nos ponemos a añadir cosas, ya no hay cosas, llega un momento en el que el notch las hace desaparecer y no tienes forma humana de evitarlo, ni de que nadie te avise. Bueno, esto no es del todo cierto. He visto que hay aplicaciones como por ejemplo Default Folder X que sí se da cuenta de cuando su icono está bloqueado por el notch. Entonces te lanza un mensaje muy mono y te anima a masacrar a las otras. Dice «oye, que mi icono no se ve. Quita otros iconos, por favor». Por todo eso yo prefiero en la barra secundaria esta que he dicho antes. Es decir, en vez de centrarme en muchos hechizos para que me pueda aparecer todo en la barrera primaria, hago los dos o tres hechizos y configuraciones que me gustan y que me apetecen y lo que tenga que salir, que me salga en una barra secundaria sin más historias. Ahora mismo, por ejemplo, en la configuración que tengo en casa, cuando tengo el Mac cerrado y estoy usando mi monitor externo 4K a una resolución de la leche, si yo quisiera, todos los iconos que tengo ocultos me podrían aparecer sin problema en la barra de arriba. No tengo ningún problema. Pero qué es lo que ocurre? Como yo no quiero configurar 700 barras de menú en función de los 1500 espacios disponibles en cada uno de los 7 monitores que tengo, yo quiero una barra para todo el mundo, pues me lo hago así. Y así ya tengo claro que esté en un monitor de más o de menor resolución, por ejemplo, del trabajo no tiene tanta resolución o esté donde esté o tenga dos monitores o el Maxi al monitor primario o el secundario o esté usando solo la pantalla de portátil. Lo voy a ver todo siempre bien. En mi caso no tengo tanta necesidad de personalización, aunque con la personalización que ya tenía y con lo de los presets, realmente Bartender 5 llega a unos niveles absolutamente enfermizos e insisto, el tema del notch es insalvable. Es decir, no hay forma cuando tú estás configurando Bartender 5 de prever esto más allá de la prueba o del error. Voy a ponerme estas aplicaciones y voy a ver si se ven todas. Voy a ver cuando se elija mostrar si se ven o no se ven y no tienes forma de hacerlo que no se ve de esa forma. Por eso insisto, yo prefiero la barra secundaria, una única configuración para todos los estadios y Santas Pascuas. Pero es que además tenemos otra forma de evacuar espacio en la barra sin perder funcionalidades y una forma además que me encanta. Es decir, tú puedes tener Bartender 5 completamente configurado, óptimamente dispuesto, esquivo el notch, lo esquivo todo, es decir, salvado eso incluso, pero esto no te libra de una de las penurias de tratar con aplicaciones que están en la barra de menú, que es que me voy con el ratoncico para allá, hago clic en la aplicación y lo mismo haciéndole clic no, porque esta es que cuando le haces clic es una cosa y cuando le haces botón derecho es otra. Toda esta burria te la puedes evitar gracias a una funcionalidad muy interesante que tiene Bartender 5 y es una caja de búsqueda rápida. Esta caja de búsqueda rápida tú la puedes invocar con una combinación de teclas y te va a mostrar una ventana muy similar a la de Spotlight, a la de Alfred, que no sé si sigue existiendo, todas estas, la típica ventana de búsqueda. Entonces ahí en esa típica ventana de búsqueda que tú has invocado no vas a poder buscar archivos, no vas a poder buscar las aplicaciones que tienes instaladas, no vas a poder buscar nada de esto. Simplemente te va a mostrar de primeras todas las aplicaciones que tienes visibles en la barra de menú desde la derecha hacia la izquierda. Tú ahora con el ratón o con las teclas del cursor puedes invocar cuál de ellas quieres abrir, cuál de esas preferencias quieres abrir o incluso con un atajo de teclado estilo comando número, porque las cuenta y las pone así. Con lo cual con esto es que es que las podías tener todas ocultas, salvo aquellas que evidentemente te ofrecen información. Por ejemplo yo tengo timing y timing ahora mismo me está informando del tiempo que llevo dedicándole a esta tarea concreta. Tengo por ejemplo next meeting, que también hemos hablado de ella, que me informa del tiempo que me llega para la siguiente cita que tengo en mi calendario. Claro yo estas las quiero tener visibles. También tengo forecast para el tiempo, pero hay algunas otras que las tengo ahí porque quiero su funcionalidad cuando le hago clic, no por lo que me muestran visualmente. Entonces con esta barra de búsqueda rápida yo me las puedo quitar todas, que no es aconsejable porque te tienes que acordar que existen, que muchas veces el problema de todo esto es que se te olvida que existen las cosas. Pero yo puedo por ejemplo coger y decirle que quiero tener moments, que es una aplicación de la que he hablado muchas veces, la quiero tener oculta del todo, no verla nunca. Sale esta barra de búsqueda, la invoco en mi caso con comando opción S de search, escribo moment, le doy a intro, entonces la aplicación aparece en la barra de menú, ella solita y se abre como si le hubiera hecho clic, y me despliega aquí todos sus encantos. Cierto es que moment y otras aplicaciones como timing, como algunas otras, tienen ya un acceso directo, universal, es decir que funciona en cualquier parte del Mac, sin tener no sé qué abierto, sino funciona a través de todo el sistema operativo, tiene un acceso de teclado para que se abra esa aplicación desde la barra de menú. Pero claro, no todas lo tienen y sobre todo no te puedes acordar de 25 atajos de teclado. Entonces de esta forma, gracias a esta caja de búsqueda, se te añade ya digamos el elemento definitivo mediante el cual tú puedes decidir todos los iconos ocultos, absolutamente todos, solo me dejo mostrándome a aquellos que me ofrecen información en tiempo real y los demás que quiera los voy a invocar desde la barra de búsqueda rápida. Insisto, aunque esté animándote a hacer eso, pero no lo hagas, no lo hagas porque a mí se me olvidaría, es decir, si yo no tengo esas aplicaciones, aunque sea en la barra secundaria, a mí se me van a olvidar muchas de ellas. No obstante, lo anterior he de reconocer que yo tengo algunas aplicaciones ocultas del todo. ¿Qué aplicaciones son esas? Pues esas aplicaciones son el modo de no molestar, bueno, el icono del modo de concentración, el icono del wifi, el icono de la batería, el icono del sonido. ¿Por qué? Porque los tengo bajo un icono, como he dicho antes, un icono carpeta, se llama «menu bar item grab» que me agrupa todos esos y ese está siempre a la vista, con lo cual individualmente a ellas las tengo ocultas. También tengo ocultos Backblaze, esta aplicación para hacer copia de seguridad completa de todo tu sistema en la nube, que está ahí trabajando lo suyo siempre, y también tengo ocultas Raycast, que es una especie de sustituto de Spotlight, que lo tengo instalado y creo que no estoy aprovechando ninguna de sus funcionalidades. Voy a ver si le dedico un rato de investigación a Raycast y os lo traigo aquí un día para contaros lo que me parece de él. También tengo ocultas Moment, ya desde hace mucho tiempo, y bueno, pues la verdad es que podría aprovechar y tener más aplicaciones ocultas del todo, pero estoy seguro de que si ocultara alguna me iba a olvidar de su existencia, porque es que la mente humana es así. Bartender lleva tiempo siendo una aplicación imprescindible para mí, pero la versión 5 le da un auténtico plus de productividad en el día a día, máximo cuando tienes un portátil con notch, como en mi caso, que tengo un MacBook Pro de 16 pulgadas M2 Pro, que no sé si lo había comentado. Y aparte de esto, para todo lo que hace, para todas las configuraciones específicas, automatizaciones, puedes poner hasta cuántos segundos quieres que tarde en irse un icono que se hecho parejo, o sea, una cosa ya demencial, cuesta nada, cuesta 16 dólares y luego cada actualización, cuando sale cada versión, 8 dólares y no salen cada año. Pero es que además, ya para reventar aquí todos, es que está dentro de la suscripción de setup, lo cual eleva esta suscripción todavía mucho más a los altares y te da una oportunidad más si tienes setup y no estabas probando hasta ahora bartender 5. Aviso navegantes, oye, ahora que estoy hablando de setup y es que yo siempre que hablo de setup pongo mi enlace en las notas del podcast, incluso alguno de vosotros me lo ha pedido en alguna ocasión. Con ese enlace, con el enlace de invitación de otro usuario, cuando empiezas a pagar, a ti te dan un mes gratis y al otro usuario le dan un mes gratis. Yo tengo enlace de afiliados de setup, pero pensé en dejar de usarlo porque tampoco es una cosa que, bueno, yo sí he reclutado mucha gente para setup, o sea, porque tengo un listado en la web de afiliados, en la web de setup que me indica la gente que he traído a setup, pero en cualquier caso siempre pensé que era mejor la otra forma. ¿Por qué? Porque yo directamente me ahorro un mes y luego la otra persona también se lleva algo de beneficio. Pero gracias al miembro de nuestra comunidad #1, X A R B 1, he comprobado que esto ya no es posible. ¿Por qué? Porque yo me pasé, que también lo comenté aquí en Weekly, me pasé hace unos meses a la suscripción familiar de setup. Entonces los que estamos en la suscripción familiar, esto no funciona. Es decir, yo te paso mi enlace de invitación, mi enlace de invitación, horror de los horrores, sigue funcionando, pero cuando tú llegas y pagas tu primer mes, te encuentras con la sorpresa de que no te regalan ningún mes porque el panoli que te he invitado tenía una cuenta familiar. Así que pues ahora siempre que hable de setup, voy a poner un enlace afiliado puro y duro de ganar yo dinero y nadie más. Si tú todavía no estás en setup, pues te invito a que, no ya que hagas clic en mi enlace de afiliado, que yo lo voy a poner porque algo por ponerlo básicamente, pero si te invitaría a que busques entre compañeros y compañeras de la comunidad quién está ya en setup, quién no tiene cuenta familiar y si te puede facilitar ese enlace para que tú te unas a setup y los dos os beneficieis. El asunto de Veeper Mini y Aimensis se está degenerando ya a unos niveles impresionantes. Están saltándose la gente de Veeper todas las líneas rojas que supuestamente se habían planteado en un comienzo. Es decir, todas aquellas cosas que ellos estaban echando en cara a los que previamente habían intentado toda esta movida, los intentos anteriores de hacer combatir la Aimessage con Android. Bueno, pues están haciendo lo mismo que todos estos, que todos estos productos similares y que ellos juraron no hacer y que además presumían enormemente de que ellos no hacían esas cosas porque no era necesario, porque con su ingeniería inversa todo iba en redondo. Al principio con esos hacks de ingeniería inversa tú podías registrar tu número de teléfono en la plataforma de Aimessage a través de su aplicación para Android y todo perfecto. Podías vincular también si querías un Apple ID pero no era necesario. Vale, estupendo. Ahí llega Apple y mete el primer palo. Ellos se recuperan, se recomponen y te dicen que bueno, que del teléfono que nos vamos a ir olvidando, que de hecho han desregistrado todos los números de teléfono para evitar más follones y que ahora pues esto lo tienes que hacer con un Apple ID. Sí o sí con un Apple ID y nada de número de teléfono. Ya la cosa se va complicando porque si el rollo inicial es «no, que la gente se puede enviar mensajes con seguridad, sin, no te importe ni la raza ni el color de la piel, ama a todos como hermanos y haces bien», ahora esto ya no es así. Ahora en el grupo de mensajes que dejan tus uñaos se tienen que acordar de que tienes un Apple ID y meterte con que la IP tiene es igual. Pasemos por encima de esto. Apple ID necesario. Vale, tras otro guantazo de Apple y ahora tras este segundo guantazo de Apple necesitas un Apple ID y un Mac. Necesitas un Mac tuyo o de tu primo Mariano para que te genere los datos de registro. Dice los de Vivermini que entre 10-20 usuarios truchos de estos de Message en Android pueden ser mantenidos por un mismo Mac. Aunque esta clave de registro debe de regenerarse al menos una vez al mes. Esto no es serio. Tienes que conseguir en tu barrio un vecino que te deje su Mac para hacer este hack y luego tienes que ir una vez al mes tienes que llevarle un bizcocho para que te deje renovar las credenciales. Bueno, esto evidentemente no es serio y es una cosa absolutamente demencial que además Apple ya le ha metido otro viaje con lo cual esto parece ser que también se está tambaleando. Yo creo que ha llegado el momento señores de Viper de dejarlo pasar. Ya está. Vamos a recordar esta semana con cariño. Realmente con afecto ha sido divertido. Seguramente haya gente que con todo lo que hay publicado en GitHub haya aprendido mucho del funcionamiento de Message y de seguridad en protocolos y tal. Pero ya está. Hay que dejarlo pasar y a otra cosa mariposa. Bueno, también es cierto que esta noticia que yo te estoy contando ahora mismo es del 19 de diciembre. Quién sabe qué maravillas nos deparará todo este asunto la semana que viene. A ver, a ver, un momento. Por línea interna me dicen. Sí, gracias compañeros. Bueno, parece ser que el siguiente intento de Viper Mini va a consistir en pedir a los usuarios que generen sus claves de registro a través de un iPhone con jailbreak. Venga, ¿cómo se hace esto? Pues en ese iPhone, un iPhone antiguo, instalas una app de Viper y esa app de Viper te genera esas claves truchas que necesitas de iMessage. Pero claro, esa app, ellos, según me pasan aquí de redacción la nota, esa app no la pueden mandar a la App Store, evidentemente. Con lo cual, para poder instalártela en tu teléfono necesitas hacerle el jailbreak. O sea, no puedo. Literalmente no puedo, pero es que está todo previsto. La gente de Viper Mini no ha dejado ningún cabo suelto porque si no tienes acceso a un iPhone con jailbreak, Viper te alquila uno. O sea, te alquilan un iPhone viejo con jailbreak para que tú generes tus claves con iMessage. Yo no puedo de verdad con esta gente. Es una cosa maravillosa. Ya de verdad, ahora piensa como usuario de Android. Tienes que tener muchísimas ganas de mandarle iMessage a tu prima Jennifer desde tu teléfono Samsung para meterte en este berenjenal. O sea, o un Mac de alguien que una vez al mes tienes que pasar por allí para que te lo renueve todo, o tener un iPhone. Es que si tengo un iPhone ya lo escribo desde el iPhone, por viejo que sea, va a ser compatible con iMessage. Yo no sé, de verdad, de verdad, esto es es demencial. Llegados a este punto, no puedo sino pensar que Viper es una subsidiaria de Apple. Habría que revisar el accionario de esta empresa. Yo creo que esta gente está a sueldo de Tim Cook para demostrar lo estúpido que es intentar jugársela a Apple en este campo, en un asunto que además digamos pues que afecta evidentemente a la seguridad de los dispositivos. Creo que con estas medidas van a conseguir un total de cero usuarios de Viper Mini y sin duda un buen número de usuarios de WhatsApp. iOS 17.2 nos trae muchas alegrías y entre ellas una nueva configuración que te permite cambiar el sonido de notificación por defecto. Hasta ahora podías cambiar los sonidos del tono de llamada, del tono de mensaje, de un mensaje de voz que recibas, el visual voicemail, de correos nuevos y correos enviados a través de la aplicación por defecto, mail y también de avisos en el calendario y en los recordatorios, siempre en las aplicaciones por defecto. Si una notificación de no sé qué aplicación que tienes tú no tiene su sonido propio, es decir, si la aplicación no incluye un sonido especial para sus propias notificaciones, esa notificación sale con el sonido por defecto de notificaciones de iOS, que es un sonido que no se podía cambiar. Es decir, podías tener potencialmente un montón de aplicaciones sonando igual, lo cual pues va a seguir siendo, pero era siempre el mismo sonido y ahora tienes la posibilidad de cambiarlo. Ahora en esa lista de cosas que puedes cambiar dentro de la configuración de iOS que se llama, espérate que te lo voy a decir, se llama sonidos y vibraciones, tienes una más que es avisos por omisión, con lo cual pues ya puedes cambiar el tipo de sonido que van a tener, insisto, todas esas notificaciones que no tienen su propio sonido en su propia aplicación. Básicamente las únicas notificaciones que tengo activadas en mi iPhone son las llamadas, los mensajes y el calendario. Las de Mona, Mona es la aplicación que uso y recomiendo para Mastodon, no las desactive en el momento de la instalación, es una aplicación muy personalizable, o sea, con muchísimas cosas y bueno, pues se quedaron ahí. No les hago mucho caso, pero la verdad es que el sonido de esas notificaciones me gusta, me gusta mucho. He ido a la configuración de Mona y puedes elegir un sonido distinto para cada evento de cada cuenta, es una cosa demencial. Los eventos son, pues imagínate, en Mastodon, pues como en Twitter, no? Es decir, menciones y respuestas, retuiteos o retuteos, o como lo quieras llamar, favoritos, nuevos seguidores, encuestas, nuevas publicaciones, edición de publicaciones, hay un montón de cosas que pueden generar un sonido y una notificación en Mona. Bueno, pues tú puedes ponerle un sonido distinto a cada una de estas en cada cuenta, es decir, no tiene por qué sonar lo mismo una mención que yo reciba en mi cuenta @emilcar@emilcar.social que la que reciba en @daily@emilcar.social. Esto pues para que consiga mantener activo el cerebro para detectar qué sonido está sonando y qué es lo que lo que está pasando. Me he ido a esos settings, como digo, de Mona y he estado viendo los sonidos que puedes elegir y tal y bueno, los que vienen por defecto, o sea, el sonido que yo escucho por defecto, que me encanta, es espectacular. Te lo voy a poner aquí, aunque sea al lado del micrófono. Vale, pero es que los demás que lleva, los demás que llevan son magníficos, te voy a poner unos cuantos. Una auténtica maravilla, o sea, dan ganas de poblarse el iPhone con estos sonidos. En el listado de sonidos vienen con firma. Pone aquí quién es el compositor y abajo te dice «These sounds are part of Sound Flakes by Carly Untitled Audio». Debe ser alguna librería, de hecho lo es, de sonidos Creative Commons, porque aquí cita que los están usando con licencia 4.0 Creative Commons con atribución. Yo no he sido capaz de encontrarlo, pero son unos sonidos, la verdad, es que chulísimos, chulísimos todos. Finalmente, pues evidentemente acabaré desactivándolas porque en Mastodon tengo bastante movimiento y aunque me deleito con el sonido de notificación, pero ya llegó un momento que como la mayoría, no todas, de las notificaciones lo que hace es molestarme. Ya entraré yo a Mona cuando cuando pueda y ya veré lo que tengo o no lo veré o lo que sea. No obstante, sin irnos al extremo de Mona, yo siempre he pensado que es útil pasar un ratico en esta sección de los ajustes del iPhone. Es decir, te vas a la aplicación ajustes y ahí directamente, en el primer grupo de cosas que ves, está sonidos y vibraciones. Ahí puedes elegir, como digo, todos los sonidos que tú quieres, los sonidos que quieres para todas estas cosas que he dicho. El mensaje, el tono de llamada, etcétera. Bueno, pues yo soy un convencido de que te merece un poquito la pena estar un rato ahí y no elegir todos los que son por defecto. Seguramente eso no lo has cambiado en tu vida, pero yo de ti me daría un repaso y los cambiaría a todos. Busca otras opciones que te gusten y tal. Sencillamente por distinguirlo de otros iPhone del lugar. Aunque no es menos cierto que los tonos, por defecto, crean carácter. Realmente, cuando tú escuchas un tono de llamada de un iPhone, etcétera, tú sabes que es un iPhone. No sé qué importancia puede tener esto en este mundo, pero forma parte, quieras que no, del acervo cultural de nuestra sociedad. Estoy seguro que hoy en día, si escucharas el sonido de los Nokia que avisaba de la entrada de un nuevo mensaje, de esto sin duda te llevarías instintivamente la mano al bolsillo. Bueno, como he dicho antes, iOS 17.2 incorpora cosas nuevas muy chulas y otra característica tremendamente útil es una que aprovecha la tecnología de NameDrop, mediante la cual podemos intercambiar nuestra tarjeta de contacto con otro iPhone, simplemente acercándolo uno al otro y con la tecnología de AirDrop de fondo. Bueno, pues Apple ha debido pensar que por qué no más y ha hecho extensivo este sistema de intercambio a la aplicación Wallet, a la aplicación cartera. Ojo porque se trata de hacerlo desde la aplicación, que no es lo mismo que si la invocas con la doble pulsación en el botón de apagado para pagar. No se llega así. Tienes que abrir la aplicación cartera. Entonces tú y la otra persona abrís la aplicación cartera, enchufáis los teléfonos uno contra el otro, como cuando se hace el NameDrop, ahí ya dice conexión establecida, tú eliges una entrada de cine, de teatro, cualquier cosa traspasable, las tarjetas de crédito no están entre ellas, entonces se abre y te dice ¿quieres compartirla? Te sale un botón ahí que pone el texto compartir, le das a ese botón de compartir y se inicia el envío de esa entrada o de lo que sea que le estés pasando a la otra persona. Yo lo he probado con mi mujer, no va muy fino todavía, he tratado de compartir varias cosas, nos han salido a la mitad, cuando ya se pone algo a compartirse te aparece un icono en el teléfono de ella que pone conexión entrante por AirDrop, es decir que está funcionando y al final lo consigue, de hecho he conseguido pasarle una cosa, lo que más nos importaba porque hemos probado con entradas y tal, pero lo que yo realmente quería pasarle era el carné de familia numerosa, el carné de familia numerosa que la comunidad autónoma nuestra de aquí de Murcia tiene una opción en su página web para que te lo descargues a Wallet en el iPhone o a lo que sea que tengas en Android y ella no lo tenía, de hecho estaba yo buscando cómo lo hice porque no me acordaba para hacérselo a ella, pero mira nos lo hemos ahorrado porque con este sistema yo le he podido pasar ese carné oficial válido de familia numerosa que yo tenía en cartera y ella no y se lo pudo pasar ahí. Es un método fantástico para pasar entradas y cosas así y estoy deseoso de que los desarrolladores de MacOS, perdón de iOS, que extiendan su imaginación y a ver aquí otras partes del sistema operativo pueden hacer llegar esta forma tan estupenda de intercambiar información directamente entre iPhones. En la sección de productividad de hoy quiero hacerte una reflexión sobre «ir de cráneo» que es una expresión muy nuestra del español de España, «ir de cabeza» también y es una cuestión no de método, no vengo yo aquí a pontificar, bueno sí, sí vengo a pontificar, pero he estado pensando esto en los últimos días pues a resulta de cosas que he leído. Está muy bien todo el tema de gestión del tiempo aunque bueno todos entendemos lo que significa gestión del tiempo aunque el tiempo no se puede gestionar, el tiempo discurre o tú discurres sobre él, no me quiero poner metafísico, pero todos conocemos muchas técnicas de productividad, conocemos el time blocking, la importancia de tener un calendario, la importancia de estar enfocado en lo que quieres hacer, todo ese tipo de cosas, pero cuando vienen maldadas vienen maldadas. Todos tenemos días en los que las cosas, las responsabilidades, las urgencias, los imprevistos se acumulan y tenemos esa sensación de ir de cabeza. Yo en este sentido sé que es muy fácil ponerse aquí delante del micrófono como estoy yo con una infusión caliente, con aquí un trocito pequeño de torta de pascua, estoy en mi estudio, estoy calentito, están las cortinas echadas, la luz está baja, o sea yo podría estar aquí en este micrófono hablando una hora de todo y de nada. Es muy fácil pontificar en ese sentido y también muchas veces que las cosas sean blancas o negras también es cómodo aunque esto nunca sea así, no todo es blanco y negro sino también negrises. Pero por resumir, por poner un poco al pie con esta sección, yo te preguntaría tú qué tipo de persona eres. Cuando esto va así, cuando te das cuenta de que vas a ir tarde a todo, de que no hay manera de que puedas solucionar en el tiempo que tienes lo que tienes que solucionar, pero tienes otra cosa que llega después, qué tipo de persona eres. De las personas que suelta el bolígrafo y pasas a lo siguiente que toque o eres de los que aguanta un poco más hasta terminar lo que estás haciendo porque así ya lo dejas terminado y te lo quitas de la cabeza, la lista, lo que sea. Es importante tener, digamos, creo, creo que es importante tener un planteamiento a priori en este sentido. Luego es cierto que hay muchos tipos de urgencias y muchas urgencias distintas que te pueden hacer replantearte tu posicionamiento, pero mi posicionamiento es de soltar el bolígrafo. Es decir, si yo sé, por poner un ejemplo, que estando en el trabajo hoy me tengo que ir a menos cuarto porque Rocío no come en casa y tengo que darle el relevo a nuestra asistenta para que ella siga con su vida por la tarde, aunque ella es un poco elástica, es decir, yo puedo llegar a las 3 y 5, puedo llegar a las 3 y 10, que no pasa absolutamente nada. Es una mujer en ese sentido muy generosa, nosotros también lo somos con ella, pero aún así mi pulsión es que yo a las 3 tengo que estar estando por esa puerta para que Lisa se vaya. Entonces para eso yo sé que a 45 tengo que estar poniendo el dedo encima de la máquina de fichar, pensando siempre en donde suelo aparcar el coche, si es que voy en coche, si voy en bici, todavía seguramente cinco minutos antes. No hay 45, sino hay 40. Entonces en ocasiones estás trabajando, estás ahí, imagínate, haciendo una regularización contable, emitiendo una serie de facturas, contabilizando unas cosas, terminando un informe, son y 42. ¿Qué haces? ¿Terminas aunque sabes que no vas a terminar en tres minutos, pero así ya lo dejas terminado? O no, esto no es así, no funciona así la vida, me levanto y me voy. Pues yo soy de los que se levanta y se va, incluso en un caso como este que te acabo de describir en el que sé que no pasa nada porque llegue cinco minutos tarde, porque en ese sentido, como digo, elisa es flexible. Incluso en ese caso yo soy de los que suelta el bolígrafo y se va y deja ese informe a medio de terminar y ya lo terminaré mañana. Pero esto en todos los aspectos de la vida, es decir, si yo por ejemplo estoy aquí trabajando, como hoy para mí jueves, que estoy trabajando en el podcasting, grabando el Daily Premium, grabando Weekly, escribiendo para mis Newsletter, haciendo gestión interna de la red de podcast, ahogándome, todo ese tipo de cosas, estar aquí es muy tentador. Estar aquí con las cortinas echadas, como he descrito antes, con mi luz baja, calentito, con ropa cómoda, trabajando en lo que me gusta. Esto es una auténtica maravilla. Ahora, yo sé que a las ocho tengo que estar saliendo por la puerta porque tengo que recoger paquetes de puntos de entrega, tengo que ir a la frutería donde me han dejado uno, tengo que ir a una Amazon Locker que hay por aquí porque son tiempos complicados y no es interesante que todos los paquetes lleguen a casa aunque haya gente siempre aquí porque uno nunca sabe cómo van a llegar determinados paquetes. Entonces, yo sé que a las ocho tengo que estar saliendo por la puerta para hacer todo eso. Sé que tengo que, antes o después de hacer eso, en esa misma serie de cosas que tengo que hacer en la calle, sé que tengo que pasar por Mercadona para comprar como poco leche, pero ya me ha amenazado Rocío con que tiene un listado de cosas que tengo que comprar para las recetas que tenemos que cocinar en estos días. Y luego, aparte, quiero pasar por la confitería Luis y Miguel para comprarme el pastel de carne que me merezco y ver esta noche el Deportivo La Verde Real Madrid. Yo sé que si a las ocho no estoy no levantado sino ya bajando por el ascensor al coche, esto no lo voy a conseguir. No lo voy a conseguir teniendo como horizonte la hora a la que yo quiero que la cena esté puesta encima de la mesa. Pero insisto, estar aquí dentro es muy tentador. Y cuando estás «on fire», por así decirlo, es decir, cuando estás escribiendo guión, escribes, grabas o acumulas todo lo escrito, grabas todo de golpe, estás montando esto no sé qué, respondes este email, te miras este vídeo que te quieran mirar, o sea, cuando estás aquí haciendo una y otra cosa sucesivamente, es muy difícil salir de esto para atender algo tan mundano como es comprar comida, recoger un paquete o no sé qué no sé cuántas. Pero yo sé que si no salgo a las ocho de aquí, luego voy de cráneo. Y hay una cosa que me horripila y es que no estén los niños sentados a las nueve cenando, que para mí es tarde. Para mí mi sueño serían las ocho y media, pero he desistido un curso más de intentarlo. Me conformo con las nueve. Entonces hay veces que las elecciones son tuyas propias. Como digo, pues si estamos en las nueve y cuarto, entre comillas, no va a pasar nada. Con el curso que llevábamos, pues ya ves tú, por un día más a las nueve y cuarto. Si llego a las tres y cinco, tres y diez, tampoco va a pasar nada. Me voy a encontrar aquí lista, tan contenta, jugando con los críos y esperando que yo llegue. Pero hay ocasiones en las que sí pasa. Hay ocasiones en las que por apurar eso que quieres terminar para dejarlo terminado, lo que haces es llegar tarde a otro sitio o no conseguir cumplir con tus compromisos en otra parte. Con lo cual, ese retraso te va a hacer estirar de nuevo ese tiempo o esas cosas que tienes que hacer para poder terminarla. Y eso te va a llevar a otra cosa más a posteriori a la que no vas a llegar. Entonces, finalmente es muy posible, es muy posible porque hay mucha gente que vive de esto todos los días, que consigas cumplir tus compromisos. Pero ¿cómo te quedas? ¿Cómo te quedas afectivo emocionalmente? O sea, ¿cuál es tu nivel de estrés? Si pudiéramos medirlo en números, ¿cómo acaba tu nivel de estrés ese día? Este día que acabas de pasar, has perdido horas de vida, seguro, segurísimo. No digo que seas irresponsable y que no cumplas con tus deberes y con tus objetivos. Simplemente que a lo mejor es mejor no cumplir con uno y luego llevar todos los demás bien y hacerlos bien y sentirte bien y ese ya lo terminarás mañana o cuando toque, que empeñarte en terminarlo todo, no ya por presiones externas, sino incluso por un propio plazo tuyo interno, por una presión tuya de «así me lo quito de la cabeza» o algo así y que luego vayas de cranes todo el día. Porque generalmente las personas que tienen esta costumbre es una costumbre acumulativa. Es decir, todos los días van así. Todos los días nos vamos a encontrar con desafíos en nuestro trabajo. Raro es el día que tenemos el espacio y el tiempo y el ánimo para cumplir con todos nuestros compromisos en plazo y perfectamente. Todos los días va a haber algo que empuje, va a haber algo que pida más tiempo y todos los días hay que tomar esas decisiones. Yo todos los días tomo la decisión de levantarme y soltar el lápiz. Bueno, todos no. El miércoles no me levanté y solté el lápiz. El miércoles estaba terminando unas facturas que me habían pedido y quería dejar las enviadas antes de irme. Sabía que tenía que volver pronto a casa porque Rocío comía con unas amigas y no iba a estar en casa para dar el relevo cuando Elisa se tuviera que ir a las tres. Pero aún así dije «venga, que lo termino». En vez de salir a menos cuarto, salía a menos diez, que tampoco pasaría nada en un día normal. Pillé tráfico y semáforos en un par de retondas y ya llegué a casa en vez de las tres a las tres y ocho minutos. Claro, me deshice en disculpas con Elisa y me dijo «no pasa nada porque hoy trabajo aquí al lado». Es decir, mi entrada a trabajar ahora por la tarde en la siguiente casa es aquí cerca, no hay ningún problema. Los miércoles no pasa nada porque llegan ustedes un poco tarde. Insisto, una vez más, su generosidad. Pero yo llegué mal porque no me gusta, en cuanto me monté en el coche le envío un mensaje «estoy saliendo». No me gusta no cumplir. Y luego llegas aquí, comes, tal, los nenes, las extraescolares, esto… Y ya llega un momento en el que te emparejas con el espacio-tiempo. Porque en mi caso yo ya no tenía más compromisos que me empujaran. Pero la sensación de agobio y de estrés y de encontrarme mal porque estaba llegando tarde, porque no estaba llegando a tiempo, porque había decidido voluntariamente quedarme para terminar un poquito más y así ya me lo quito, esa sensación de estrés no se vio en absoluto compensada con la sensación de satisfacción de haber terminado esa tarea. Porque tareas siempre van a existir. De hecho, me podía haber quedado 10 minutos más y haber terminado otra cosita pequeña que dependía de esa grande. Y si sigues así es como el hilo del jersey, ¿no? Decir «uy, que tengo un hilo». Empiezas a tirar del hilo para arrancarlo y acá has cargado del jersey entero o cargado de una manga. Pues esto es lo mismo. Yo, como digo, soy de tirar el boli y de continuar a lo siguiente, es decir, de no dejar que un inconveniente, que una imprevisión, que una urgencia me aniquile todo el día. Soy así. Y no es ya que sea así porque «oh, qué virtuoso soy, cómo respeto a los demás y su tiempo, soy un podcaster maravilloso, quiéreme». No, no, no es eso. Soy así, vamos a decirlo, entre comillas, por puro egoísmo. Porque es que me encuentro como el culo luego. O sea, voy todo el rato, pum pum, pum pum. Cuando veo gente en mi entorno que va así, no me explico cómo viven. No es que yo viva espectacular y mi vida todo sea amor y compañía y no tenga nada de estrés. Pero ese estrés, ese en concreto del no llegar a nada, de sentir que no llegas, de que vas siempre tarde a todo y que, como he dicho al principio, ha sido de cráneo, de cabeza, dígamoslo, de culo, todo el día. Es un estrés que yo creo que se puede evitar. Se puede evitar si tú cortas en el primer momento e incumples una cosa. Yo prefiero incumplir una cosa que se puede recuperar después, insisto, a ir todo el día medio mal cumpliéndolo todo y acabar muerto del estrés. Y lo de muerto del estrés no es ninguna metáfora. El estrés, lo he comentado muchas veces en esta sección de productividad, hay un estrés bueno que te mantiene en alerta, activo, tenso para las cosas que tienes que hacer, para las amenazas si es que eres un ñu en la sabana. Y luego hay otro estrés malo, el estrés gratuito, el estrés autogenerado, el de «easy, easy, easy», el que te va consumiendo por dentro y que te va a acabar matando tarde o temprano, porque va a empeorar tu salud en términos generales. Bueno, no quiero terminar de una forma tan dramática, pero sí me gustaría conocer vuestra reflexión sobre esto. Es decir, sueltas el bolígrafo y pasas a lo siguiente y te lo apuntas en rojo, pues mira, esto no ha podido ser. O tú eres de los que, pase lo que pase, intentas cumplir con todo, aunque eso signifique demorar lo siguiente. Espero tus comentarios en nuestros canales de Discord. Y vamos con la despedida, porque esto ha sido todo en este duodcentésimo sextuagésimo octavo capítulo de Weekly. Espero que todo lo que te he contado te haya resultado interesante y aguardo con ilusión tus comentarios en nuestra comunidad de Discord. ¡Feliz Navidad y hasta la semana que viene! [Música] efficiencies del pacientes al