Cada vez lo veía de una forma más evidente y la lectura de un interesante artículo en el edición estadounidense de Vanity Fair no me ha dejado dudas. La misoginia, la chabacanería, la falta de saber estar, la ridiculez y la vergüenza ajena que caracterizan a Michael Scott, de la oficina de Scrantton de la serie de Ricky Gervais. Vergüencita ajena.