Me refiero a los de gallina. Su precio ha subido en los mercados, desde el origen, de forma especulativa. Es decir por las expectativas de precios futuros. El de unos bienes de consumo con unas grandes cualidades como alimentos, con una duración relativamente pequeña en su conservación y que parece que empiezan a cotizarse como si fueran metales preciosos y tuviéramos la oportunidad de resguardar nuestro dinero en ellos. En lugar de relacionar su precio con los costes de producción y venta y los razonables márgenes comerciales, los aumentos de precio que estamos observando tienen que ver con la mera especulación.