¿Tienen derecho al sexo tus padres o tus abuelos si viven en una residencia? Y voy más allá: si tu madre entra viuda y se enamora de otro residente, ¿aceptarías que pidieran una cama de matrimonio? ¿O pensarías que «han perdido la cabeza»? En Euskadi y en España la normativa choca contra muros de hormigón y prejuicios familiares. Hoy hablamos de la «sexalescencia», de puertas sin pestillo y de cómo, a menudo, los hijos nos convertimos en los peores policías de la intimidad de nuestros mayores.
