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Joan Boluda

The Incident

por Joan Boluda  | diciembre 15, 2025  |  Still Lost

El episodio arranca fuerte: Con Emilcar de invitado especial, y Jacob vestido de lino blanco “soy-bueno-pero-no-tanto”, se monta una vida de influencer espiritual del siglo XIX, hilando tapices y pescando como si estuviera grabando un tutorial de YouTube. Llega su “amigo” de túnica negra, que básicamente le dice: “Jacob, colega, me caes tan mal que llevo siglos pensando en cómo matarte”. Jacob le contesta con un “sí, ya lo sé”, como quien acepta que su cuñado opine de política en Navidad. Y ahí tienes a los dos, sentaditos bajo una estatua gigante estilo IKEA Egipcio Edición Limitada.

Luego vienen los flashbacks de reclutamiento. Jacob está más ocupado que el repartidor de Amazon un Black Friday, tocando gente por el mundo entero:

– A Kate le hace prometer que no robe… y todos sabemos cómo le fue con eso.
– A Sawyer le regala un boli en plan “venga campeón, escribe tu carta de odio, no pasa nada”.
– A Sayid, bueno… digamos que el timing de Jacob para pedir direcciones es tan malo que provoca un atropello.
– A Jin y Sun les da su bendición en la boda como si fuera ese tío raro que nadie ha invitado pero aparece igual.
– A Hurley le dice que hablar con muertos es un don.
– Y a Locke lo revive del suelo después de la caída del octavo piso. Tremenda escena. Cero prisas. “Uy, se te ha roto un poco la columna, John… pero tranqui, todo irá bien”.

Total, Jacob va por el mundo haciendo turismo y toqueteando gente, y eso es lo más normal que pasa en este capítulo.

En 1977, Jack decide que lo mejor para todos es… hacer estallar una bomba atómica. Porque cuando eres cirujano traumatizado y con problemas emocionales, obviamente la solución es la energía nuclear. Mientras él y Sayid desmontan la bomba (nada sospechoso), Roger Linus les pilla y Sayid acaba con un agujero extra.

En paralelo, Sawyer, Juliet y Kate vuelven del submarino, se encuentran a Rose, Bernard y Vincent viviendo la jubilación perfecta: playa, choza y sálvese quien pueda. Rose básicamente les dice: “Mira, paso de vuestras movidas temporales. Nosotros estamos bien. Suerte con lo vuestro”.

La tensión sube: peleas, discusiones, corazones rotos… Juliet nota que Sawyer mira a Kate con esa carita de “ay, la que me va a liar”. A partir de aquí, la relación Sawyer–Juliet va cuesta abajo como el Bitcoin en 2025.

En la obra del Cisne, todo explota… menos la bomba. El electromagnetismo empieza a absorberlo todo: herramientas, coches, incluso las ganas de vivir de los espectadores. Juliet acaba atrapada por una cadena, Sawyer intenta salvarla, no puede, y ella cae al pozo en una de las escenas más dolorosas de la serie. Y mientras está hecha polvo ahí abajo, decide golpear la bomba a pedradas como si fuera un mando de la Play cuando no funciona. Octavo golpe: BOOM, pantalla blanca. Fin de la primera parte. Gracias por venir.

En 2007, Locke (que NO es Locke) lleva a Ben a ver a Jacob. Lo convence recordándole todos sus traumas, que oye, manipulaciones psicológicas nivel máster. Richard sigue sin entender nada, pero ya está acostumbrado: tiene 150 años de experiencia en mirar con cara de “¿perdón?”.

Ilana y su equipo aparecen cargando un ataúd XXL. Lo abren y… sorpresa: Locke está muerto. O SEA: el Locke que está en la isla es un fake. Sun pone cara de “yo ya no puedo más”.

Cuando Ben y Locke entran a ver a Jacob, Locke revela su identidad con la sutileza de un ladrillo: es el tipo de túnica negra del barco al inicio, el que llevaba siglos queriendo matar a Jacob.
Jacob, muy zen, básicamente va así:

  • Jacob: “Puedes irte, chico, no hace falta que me apuñales”.
  • Ben, que lleva toda la serie buscando validación, explota: “¿Y de mí qué?”.
  • Jacob: “¿Y de ti qué?”.
  • Ben: Puñalada. Puñalada.

Jacob cae a la hoguera como un tronco de leña seca y solo alcanza a decir: “Ya vienen”, que es lo más tranquilizador que puedes decir antes de morir calcinado en una estatua egipcia gigante.

Y así acaba la primera parte: una bomba, una muerte, un impostor, muchísimo electromagnetismo y cero respuestas claras. Vamos, Lost en su máxima esencia.

Namaste

por Joan Boluda  | octubre 27, 2025  |  Still Lost

“Namaste” es el noveno episodio de la quinta temporada de Lost, el número 95 de la serie. Se emitió el 18 de marzo de 2009 y, aunque no es de los más intensos en cuanto a acción, me parece clave porque nos mete de lleno en la vida dentro de Dharma y empieza a entrelazar el pasado con el presente de forma ya descarada.

Todo arranca con la llegada de Jack, Kate y Hurley al año 1977. Sawyer, que ahora es el jefe de seguridad de la Iniciativa Dharma y responde al nombre de “Jim LaFleur”, se los encuentra con cara de “¿y ahora qué hago con vosotros?”. Después de tres años integrados en esa época, de golpe le caen encima sus antiguos compañeros. Y Juliet, que ahora es su pareja, lo mira sabiendo perfectamente que esto va a traer cola.

Sawyer, que ahora es el hombre tranquilo y calculador, toma el control de la situación. Y gracias a Juliet, que se encarga de falsificar los registros, consigue colarlos como si hubieran llegado con el grupo de nuevos reclutas que acaba de desembarcar en la isla. Una jugada arriesgada, pero que funciona.

Mientras tanto, Jin está buscando señales del resto de pasajeros del vuelo 316 de Ajira y se encuentra con Sayid… que ha aterrizado también en 1977, pero por separado. Lo confunden con un Hostil (uno de los Otros) y lo detienen. Sayid, claro, no entiende nada. Y menos cuando lo interrogan como si fuera un infiltrado.

Y aquí viene una de las mejores escenas del capítulo: el reencuentro entre Jack y Sawyer. Ahora es Sawyer el que toma las decisiones con calma, mientras Jack se lo mira sin saber si sentirse aliviado o humillado. Cuando Jack le cuestiona por qué no tiene un plan, Sawyer le suelta algo que me encantó: que prefiere pensar antes de actuar, como Churchill leyendo cada noche, en vez de tirarse al vacío como él. Una frase que, además de buena, define perfectamente la evolución de Sawyer en comparación con el Jack impulsivo de siempre.

En paralelo, vemos lo que está ocurriendo en 2007. El vuelo Ajira ha aterrizado de emergencia en otra zona de la isla y entre los supervivientes están Sun, Ben y Lapidus. Ben intenta irse por su cuenta, como siempre, pero Sun lo deja inconsciente con un remo. Bien hecho. Ella y Frank cogen una canoa y reman hasta los antiguos barracones de Dharma, donde todo está abandonado, cubierto de polvo y sin señales de vida. Hasta que aparece Christian Shephard (otra vez), que les muestra una vieja foto de los nuevos reclutas de Dharma. Y sí, ahí están Jack, Kate, Hurley y Jin. Sun alucina.

Así que ahora tenemos a parte del grupo en 1977 y a parte en 2007. Treinta años de diferencia. ¿Por qué unos sí y otros no? ¿Qué criterio sigue la isla? ¿Es el destino, es Jacob, es la física cuántica? Nunca lo sabremos del todo, pero eso forma parte del encanto de Lost.

En resumen, Namaste es un capítulo de transición pero muy bien construido. Hay tensión, reencuentros, misterios y esas pequeñas pistas que, si has estado atento desde el principio, te hacen sentir parte del juego. Todo está perfectamente medido, como siempre. Y ahora que ya sabemos dónde están todos, solo falta descubrir cómo se van a volver a cruzar.

Si tú también tienes teorías sobre por qué unos viajaron en el tiempo y otros no, te leo. Porque yo sigo sin tenerlo claro.

LaFleur

por Joan Boluda  | septiembre 29, 2025  |  Still Lost

«LaFleur» es el octavo capítulo de la quinta temporada de Lost, emitido el 4 de marzo de 2009. Un capítulo bisagra que nos transporta directamente a la iniciativa Dharma en su apogeo y que marca una transición importante para varios personajes clave de la serie. A partir de aquí, ya no somos solo supervivientes en una isla misteriosa: ahora jugamos a infiltrarnos entre científicos hippies, seguridad armada y flashes temporales que por fin se detienen.

El último salto… y una estatua egipcia con cabeza de cocodrilo

Todo empieza justo cuando Locke recoloca la rueda. En el otro lado del flash, Sawyer, Juliet, Miles y compañía experimentan una última sacudida. Lo saben porque ya no hay dolor de cabeza, ni narices sangrantes, ni más flashes. Pero el entorno también ha cambiado: estamos en 1974 y, por un instante, vemos por primera vez la estatua egipcia completa. Esa que solo conocíamos por su pie. Un momento clave para los fans más frikis.

Sawyer toma el mando y… miente (como Jack)

Ya instalados en 1974, el grupo rescata a una mujer llamada Amy de un ataque por parte de los Otros. Matan a dos de ellos en defensa propia y, para evitar represalias, Sawyer improvisa una historia: son náufragos que venían de Tahití. Así se presenta como “Jim LaFleur”, el capitán del barco que no existe. Una identidad falsa, pero muy útil.

Amy los lleva al campamento Dharma, donde conocemos a Horace, líder del asentamiento. El grupo es retenido y la confianza no es inmediata. Pero la astucia de Sawyer, sumada a sus conocimientos del futuro, le permite negociar con Richard Alpert (sí, aparece Richard) y evitar una guerra. A cambio, entregan el cuerpo del marido de Amy, Paul, asesinado por los Otros.

Dos semanas… que se convierten en tres años

Lo que iba a ser una estancia temporal acaba siendo una nueva vida. Saltamos a 1977. Sawyer ya es jefe de seguridad, Juliet es médica de confianza (aunque arrastra traumas de partos anteriores) y el grupo vive integrado en Dharma como si siempre hubieran estado allí.

Amy, la mujer rescatada, ahora es pareja de Horace y está embarazada. Justo cuando él tiene una crisis existencial por descubrir que ella aún guarda un recuerdo de su difunto marido, Amy rompe aguas. Juliet accede a asistir el parto, aunque con reticencias, y lo consigue con éxito: el bebé nace sano. ¿Quién es ese bebé? Ethan, el futuro médico siniestro de los Otros. Lost nunca deja de cerrar círculos.

Juliet y Sawyer: amor en tiempos de Dharma

Después del parto, vemos una de las escenas más luminosas de la serie: Sawyer recoge una flor y se la entrega a Juliet en su casa. Viven juntos. Se aman. Se besan. Han formado una vida en la isla. A diferencia del amor tormentoso entre Jack y Kate, esto parece más real, más reposado. Y Juliet, por fin, parece feliz.

Sawyer ha superado a Kate. O al menos eso dice. En una conversación con Horace, afirma que ya ni recuerda su cara. Que si alguien se va, no siempre vuelve.

Hasta que vuelven…

Justo cuando creemos que los protagonistas por fin tienen algo de paz, llega el último giro. Jin llama por radio. Ha encontrado algo… o alguien. Sawyer se pone nervioso. Se sube a la furgoneta sin decir dice nada a Juliet. Mal, muy mal. Y ahí se encuentra con Jack (meh…), Hurley (meh…), y KATE (ohhh), que le sonríe como queriendo decir «how you doin'»… (si no lo entendéis, escuchad Colegas, el podcast sobre friends).

“LaFleur” nos da respuestas, cambia el ritmo, redefine el escenario y nos presenta nuevas dinámicas de poder y de relaciones. Vemos la iniciativa Dharma desde dentro, entendemos cómo Sawyer y Juliet se reinventan, y al mismo tiempo, sentimos que todo eso que han construido puede desmoronarse con una sola llamada. Porque en Los, el pasado nunca se queda quieto.

The Life and Death of Jeremy Bentham

por Joan Boluda  | septiembre 1, 2025  |  Still Lost

En este capítulo de Still Lost, hablamos de “The Life and Death of Jeremy Bentham”, séptimo episodio de la quinta temporada de Lost, emitido el 25 de febrero de 2009. Aquí se nos revela qué pasó con John Locke después de girar la famosa rueda de la isla… y antes de reaparecer, vivito y coleando, en la orilla como si nada hubiera pasado.

Aparece en Túnez, porque claro, cuando giras el volante mágico de la isla, aterrizas en medio del desierto. Allí lo recoge un equipo que, como buen deus ex Widmore, ya lo está esperando. Lo llevan a un hospital y luego se despierta con Charles Widmore a su lado, quien le suelta un bombardeo de revelaciones y herramientas: carpetas con la localización de los Oceanic Six, dinero, un coche, chofer (Abaddon), un móvil con su número y, por supuesto, una nueva identidad: Jeremy Bentham. Todo bien organizado. ¿Por qué? Porque, según Widmore, Locke es el elegido para salvar la isla y tiene que traer de vuelta a todos.

Locke se lanza a la tarea y, como era de esperar, fracasa en cada intento. Said está construyendo colegios en Santo Domingo y no quiere saber nada. Walt ha soñado con Locke, pero queda fuera del plan (por ahora). Hurley cree que Locke es una aparición más y se pone a gritar hasta que lo encierran. Kate le suelta verdades dolorosas y lo acusa de no haber querido nunca a nadie. Jack le dice que no quiere saber nada de su padre ni de Locke ni de la isla.

Uno tras otro, todos le dicen que no. Locke arrastra su silla de ruedas (porque al salir de la isla ha vuelto a quedarse paralítico), cada vez más cansado y frustrado.

Después de tantos rechazos, Locke decide suicidarse. Escribe la famosa nota para Jack (“Ojalá me hubieras creído”) y se dispone a colgarse… Pero justo cuando está a punto de hacerlo, aparece Ben, lo salva y lo convence de que todavía tiene un propósito. Durante esa conversación, Locke menciona a Eloise Hawking, y al oír ese nombre, Ben lo mata sin dudar. Así, sin más. Un asesinato más a la lista de Ben, que aquí se vuelve especialmente crudo.

Locke muere. Literalmente. Pero no termina ahí.

El episodio cierra con los supervivientes del vuelo Ajira Airways 316, entre ellos César e Ilana, explorando una estación Dharma. Descubrimos que el avión ha aterrizado entero (porque lo pilotaba Lapidus, claro) y que hay un pasajero que no aparece en la lista: un calvo cubierto con una manta.

Sí, Locke. Está vivo. O eso parece.

Este episodio es una mezcla entre tragedia personal y puente narrativo. Locke fracasa estrepitosamente como reclutador, es manipulado por todos, asesinado por Ben y, aun así, regresa a la isla. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Es él realmente? Las respuestas empezarán a llegar, pero este capítulo es clave porque muestra el sacrificio de Locke y la gran mentira que lo rodea. Una pieza central en el puzzle de Lost.

316

por Joan Boluda  | agosto 18, 2025  |  Still Lost

Un episodio que funciona como engranaje narrativo: coloca a todos los personajes en sus sitios, alinea los planetas (y los asientos del vuelo) y nos prepara para el gran regreso a la isla.

Objetivo: volver a la isla

Todo comienza en Los Ángeles, en el sótano de una iglesia donde Eloise Hawking saca a relucir péndulos, mapas y cálculos seudocientíficos para determinar dónde estará la isla en 36 horas. ¿La clave? Un vuelo de Ajira Airways con destino a Guam, que pasará justo por ese punto.

¿Y cómo se llega? Pues, según Eloise, recreando las condiciones del vuelo 815 lo más fielmente posible. ¿Por qué? No lo sabemos del todo, pero suena místico y complicado, así que todos asienten.

Jack acepta la misión, aunque con cara de “ya no tengo nada que perder”. Recibe una carta de Locke que le da pereza leer, y los zapatos de su padre, Christian, cortesía de su abuelo Ray, para ponérselos a Locke… que ahora será el cadáver oficial del vuelo. Vamos, que Locke hace de Christian y Jack hace de Jack. Literal.

Recados y reencuentros pre-vuelo

Ben desaparece misteriosamente tras decir que tiene que “cumplir una promesa”. Y cuando vuelve, lo hace ensangrentado, con cara de “me he pegado con un ejército, pero todo bien”. Mientras, Jack recoge el cadáver de Locke de una carnicería (sí, has leído bien) y le cambia los zapatos, porque si no, no sería un capítulo de Lost.

Kate reaparece en la cama de Jack sin dar explicaciones sobre Aaron y soltando un “nunca me vuelvas a preguntar por él”, y se besan. Todo muy romántico. Noche loca, desayunan juntos y ella se va a hacer un recado. Fin del momento reconexión.

El regreso: todos a bordo

En el aeropuerto se van sumando las piezas del puzle:

  • Sun decide unirse en el último momento, convencida de que Jin puede estar vivo.
  • Sayid aparece esposado y acompañado por una agente federal, haciendo el papel de “Kate en el 815”.
  • Hurley compra todos los billetes restantes del vuelo para evitar que muera gente inocente. Porque es un amor.
  • Y justo cuando están a punto de despegar… aparece Ben, haciendo de “Hurley tardío”. Clásico.

El vuelo despega. El capitán no es otro que Frank Lapidus, quien, al ver a medio Oceanic 815 a bordo, suelta un glorioso:

“No vamos a Guam, ¿verdad?”

Correcto, Frank. No vais a Guam.

La carta de Locke y la turbulencia final

Durante el vuelo, Jack por fin lee la carta de Locke. Solo contiene una frase:

“Jack, ojalá me hubieras creído.”

No hay tiempo para más. Se desata una turbulencia bestial, suena la luz blanca típica de los flashbacks temporales… y el avión desaparece. O aparece. Depende de dónde lo mires.

Conclusión: capítulo bisagra, pero con fuerza

“316” no es el episodio más explosivo, pero es esencial. Alinea a todos los personajes (bueno, casi todos), establece el nuevo punto de partida y nos recuerda que el destino, en Lost, es inevitable.

Sabíamos el punto A y el punto C, pero este capítulo nos da el punto B. Y lo hace con un vuelo que mezcla mística, drama, nostalgia y bastantes casualidades. ¿Era necesario tanto teatro para volver a la isla? Probablemente no. ¿Pero mola? Sí, mucho.

This Place Is Death

por Joan Boluda  | agosto 4, 2025  |  Still Lost

“This Place is Death” (Este lugar es muerte), es el quinto capítulo de la quinta temporada de Lost, emitido el 11 de febrero de 2009. Un episodio que mezcla tensión sobrenatural, revelaciones emocionales y saltos temporales cada vez más peligrosos. Y sí, ya solo con el título sabemos que las cosas no van bien.

La historia empieza en 1988. Jin está con el grupo de franceses liderado por Rousseau. Tras el ataque del humo negro que arrastra a Montand y le arranca el brazo (sí, literalmente se lo arranca), la cosa se pone fea. Jin intenta advertirles, pero tres de ellos bajan igualmente por el agujero hacia el templo… y ya podemos imaginar cómo acaba la historia.

Tras un nuevo salto temporal, Jin aparece meses después (enero de 1989), y el brazo de Montand sigue ahí, perfectamente seco. Porque en Lost, ni los animales tocan ciertas zonas de la isla, por si acaso.

Más tarde, Jin presencia cómo Rousseau mata a su pareja Robert al descubrir que ya no es “él mismo”, sino algo poseído por la isla. ¿Explicaciones lógicas? Cero. ¿Emoción y drama? A tope.

Y justo cuando Jin huye y parece perdido, ¡pum! Nuevo flash… y se reencuentra con Sawyer, Juliet, Locke, Faraday y compañía. Una escena muy emotiva porque todos creían que Jin había muerto en la explosión del carguero.

Charlotte, cada vez más afectada por los saltos temporales, empieza a recordar su infancia en la isla. Confiesa que su madre le negó que jamás hubieran vivido allí y que dedicó su vida a buscar ese lugar. También le revela a Daniel Faraday que él mismo fue quien, de niña, le advirtió que no volviera o moriría. Boom. Poco después, Charlotte muere en sus brazos, dejando a Faraday roto y al espectador con el corazón encogido y tristón.

Locke, determinado a detener los saltos, se lanza a un antiguo pozo cerca de la orquídea. Antes de bajar, Jin le entrega su anillo de matrimonio y le pide que le diga a Sun que ha muerto, para evitar que ella regrese a la isla. Locke promete… pero sabemos que no cumplirá.

Justo en medio del descenso, la isla vuelve a saltar en el tiempo, el pozo desaparece y Locke cae. Se rompe la pierna. Aparece entonces un viejo conocido: Christian Shephard, que le dice que fue un error dejar que Ben girara la rueda y que ahora debe corregirlo… y morir en el proceso. Todo muy animado.

Locke, dolorido y medio cojo, llega a la famosa rueda congelada. La recoloca como puede y la gira. Antes de hacerlo, Christian le suelta un enigmático: “Saluda a mi hijo”. ¿Quién será?. Y con eso, ¡flash! Locke desaparece de la isla.

Mientras tanto, en el mundo exterior…

Sun encara a Ben con una pistola. Pero Ben, con su labia habitual, le dice que Jin está vivo y que puede demostrarlo. Le entrega su anillo y le promete llevarla con alguien que tiene pruebas.

Kate se cabrea con Jack al descubrir que estaba fingiendo estar bien solo para convencerla de volver a la isla. Coge a Aaron y se larga.

Sayid también se harta de todo y abandona el grupo.

Al final, solo quedan Jack, Ben y Sun, que acaban yendo juntos a una iglesia misteriosa.

¿Y quién está ahí? ¡Desmond! Y, cómo no, Eloise Hawking, que ya prepara ecuaciones, péndulos y velas para planificar el regreso a la isla. Aunque esta vez parece que no necesita reunir a todos. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Lost style.

Este episodio es clave para cerrar muchas incógnitas: vemos cómo muere Charlotte, entendemos por qué Rousseau desconfía de todos, descubrimos cómo Locke sale de la isla… y se empieza a montar el plan para regresar. Como dice Joan, sabemos el punto A y el C, pero aquí empezamos a rellenar el B.

Un episodio que avanza tramas, conecta con momentos pasados (y futuros) y nos recuerda que en Lost, por muy perdidos que estemos… todo pasa por una razón. O no.

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