Dashboard

La escena era reveladora por sí misma.

El padre exponía su semblante cabizbajo

Su mano, o mejor dicho su puño, estaba en contacto con la tierra.

Parte de esa tierra estaba notablemente presente en su espalda. La cazadora tendría que ser lavada después de este episodio.

Su cabello totalmente despeinado. El gorro de la cazadora ya no lo protege.

Y el sombrero reposa en el suelo, en un gesto de olvido propio de la escena.

Su mirada es distraída a la vez que avergonzada. Quizás fruto de su desesperación o dejadez.

El tiempo estaba mejorando y los rayos del sol ya eran más habituales que en semanas atrás

La entrada de la primavera era un hecho.

A su lado, su hijo. Un niño de unos 8 ó 9 años.

Gorra de beisbol con visera hacia atrás, que adivinaba el desparpajo del pequeño.

Vestía una cazadora que se intuye pequeña para su talla. Probablemente heredada puesto que le acompaña unos pantalones notablemente grandes, dejando a la vista la ropa interior en la parte trasera.

El niño está concentrado, pero sobretodo está decidido.

La decisión provienen de evitar lo que ya es inevitable: la vergüenza que acompaña a su padre y su amor por recuperarlo de nuevo a su lado.

Todos los indicadores apuntan a una zona marginal. Todos los indicadores muestran la tragedia familiar.


Uno de las herramientas que más alegrías y también más quebraderos de cabeza me han ocasionado en las presentaciones han sido los resúmenes de estado de los proyecto, o lo que inglés re-fino, llamamos dashboard.

Todavía no entiendo cómo no son más utilizados puesto que ofrecen mucha información en un golpe de vista.

Como imagináis, el objetivo es colocar en una sola diapositiva los indicadores más importantes del proyecto y que nos aportan la fotografía del estado del mismo.

Normalmente, los indicadores a incluir se dividen en 3: indicadores técnicos y de calidad, indicadores financieros o estado del coste y plazos.

Aunque es muy importante incluir el estatus de todos estos indicadores, la clave para el receptor de la presentación es conocer los objetivos acordados para cada uno de estos indicadores. Y por tanto poder compararlo con el estado actual. Esto es un arma de doble filo. Si nuestros indicadores son buenos, excelente. La foto será inmejorable. Pero si la situación del proyecto no cuadra con los objetivos, estamos a los pies de los caballos. Así que decidid si es una buena idea. En caso de que seáis los receptores de la presentación, está claro que os gustaría verlo de esta forma.

Solemos utilizar un código de colores básicos para mostrar el estado de cada indicador por supuesto.

Después del minuto 3 de la presentación, todo el mundo ya sabrá cual va a ser sentido de las conclusiones.

Hay miles de tipos adaptados a cada tipo de proyecto. Trabajar y adaptar esta simple slide, ahorra y reconforta a la audiencia y sobre todo consigue el objetivo final de la misma de una forma muy rápida y efectiva.


El fondo de las vallas rojas parecen un indicador más de la situación dramática del momento.

El niño tiene los brazos extendidos, agarrando, puños apretados, la camiseta de su padre.

El padre está sentado en el suelo. Piernas extendidas, sin poder atisbar un punto de apoyo para volverse a poner en pie. El padre está, pero no está.

El niño intenta por todos sus medios levantar a su padre. Intenta balancear su cuerpo hacia atrás como buscando un punto basculante, imposible a toda vista. Tira con fuerza, pero su padre no se mueve.

El padre, borracho, sigue en el suelo. Su hijo, rabioso, desespera por llevarlo a casa, como si fuera la única oportunidad de recuperar la inocencia de su niñez.

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